lunes, 4 de enero de 2010

NegarNOs

Negar esa mujer que recorre los pasillos, en espera. Que contempla a su acompañante y cada vez que puede le ofrece algo que mejore su confort, a aquel que estirado sobre unas sillas de aeropuerto se frota los pies cubiertos con medias negras, dejando sus sandalias nuevas de cuero esperándolo sobre el piso.
Negar ese joven, de cabellos negro mate, con trenza armada y templada, cobijado con una chaqueta de cuero café del mismo tono y color que sus zapatos de plataforma tipo tractor.
Negar a las niñas que se asombran con la partida y llegada de aviones que se divisan a través de los cristales más próximos. A sus madres y abuelas que al son de onomatopeyas alientan esas preguntas y gritos acompañados de sonrisas.
Negar a la pareja del fondo, que al parecer leen juntos un libro de tapa blanca, cuya portada refleja un ser humano entre una nube de posibles confusiones. El la rodea con su brazo, ella con su traje negro y perlas del tono de sus cabellos se acomoda sus anteojos. Apresuradamente, se desacomodan para ver quien logra alzar del piso la chaqueta beige de él, que contrasta con su pantalón y camisa en tonos azules.
Negar al abuelo que está sentado, solo y en espera de su familia que salieron al baño y dar un breve paseo, mientras el vigila maletas y ropas, firme con su gorra blanca que no se la atinó colocar del todo firme y parecería que un viento la levantaría con un simple soplo.
Negar ese grupo de cuatro amigos o familiares, que seguramente las personas de salas contiguas los escuchan y se informan de sus vidas y experiencias de viaje, claro, si logran descifrar lo que su acento y tonada alegre y corto de (s) refieren.
Negar a los otros jóvenes que están cerca, con expresiones de cansancio por estar un buen tiempo fuera de casa y que reclaman hogar, familia y amigos.
Negar a todos ellos o algo de estos, sería eliminar parte de mi historia, de mis recuerdos, seguramente parte de mis antepasados, parte de lo que soy. Eso que al estar lejos tanto extraño y, que al estar allí aborrezco o no tolero. Son esas partes y personajes que seguramente individualmente y por unidad no me cabrían, pero que en conjunto suenan bien y se llevan bien, tal vez porque se adaptaron, se aceptaron o ignoraron para bien o para mal.
Sólo sé que algo de esto me puede rozar o talvez algo de eso también soy, y que con los que aquí nombré podemos Ser

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