Cuando llega el momento de huir uno no piensa en lo que realmente deja y jamás piensa en lo que vendrá. Uno se va y se aleja lentamente esperando que el dolor termine pronto y que los recuerdos queden frescos y vivos.
Simplemente el ahora y el presente es lo que cuenta. No vale cuanto esperes y creas que todo seguirá ahí, por más que hayas sembrado todo lo mejor y hayas dado más de lo que debiste.
Simplemente la vida sigue, así como a uno en nuevos rumbos se le aparecen grandes cosas que no estaba listo para recibir y que las desperdicia y no las aprovecha al máximo. En el lugar que uno dejó también ocurre lo mismo y en la medida necesaria.
Cuando llegue la hora de volver, estará el buen camino ahí, ese por el que uno deberá volver y pelear por permanecer firme, pero habrá que tener cuidado con ese camino que cambió y se movió demasiado, más de lo que uno podría estar listo para pararse y seguir adelante.
Los buenos frutos se verán porque siempre estuvieron a la vista. Pero como es costumbre humana, con lo peor siempre quisimos estar. Siempre hay tiempo y oportunidades para volver al rumbo correcto. Simplemente hay que decidirlo y saber dejar atrás todo lo malo, ya sin huir a eso que tanto miedo nos hacia sentir y que nos mantenía aferrados a cambio de poco o nada, aunque en su momento haya sido mucho.
Dejar ir, es lo que el alma pide a gritos para ser libres y construir eso mágico que se puede dar mientras haya vida y exista un Dios que perdone y sepa guiar cada una de nuestras vidas.
A volver con fuerza y con ganas para lo que se viene, que aunque resulte peor de lo que esperábamos, será bueno porque nuestra alma será libre y estará fuerte para resistir y vivir lo mejor que los nuevos tiempos traerán.
no sabía q escribías así , t felicito en verdad q profundas tus palabras me llegaron mucho hoy por hoy.
ResponderEliminarhola, muchas gracias, pronto se viene más
Eliminar